Bitcoin atraviesa una nueva etapa de presión. En menos de 48 horas, el mercado recibió dos señales adversas: el estancamiento del Clarity Act en el Senado de Estados Unidos y un aumento de 25 puntos básicos en las tasas de interés de la Reserva Federal.
El primer golpe llegó el 15 de septiembre, cuando el Senado rechazó la moción necesaria para continuar el debate sobre el proyecto de regulación de activos digitales. La votación terminó con 49 votos a favor y 50 en contra, lejos de los 60 apoyos requeridos.
La propuesta buscaba establecer un marco más definido para la comercialización de activos digitales y delimitar las competencias de la Comisión de Bolsa y Valores y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas. Su bloqueo prolonga una de las principales inquietudes de la industria: operar en el mayor mercado financiero del mundo sin reglas legislativas estables.
Bitcoin llegó a retroceder más de 5% mientras se confirmaba el resultado y posteriormente intentó estabilizarse alrededor de los US$76,000. El movimiento también alcanzó a empresas vinculadas con el ecosistema cripto, incluidas plataformas de intercambio y compañías especializadas en activos digitales.
Un día después, la Reserva Federal añadió presión al escenario. El banco central estadounidense elevó su tasa de referencia en un cuarto de punto porcentual, hasta un rango de 3.75% a 4%, con una decisión unánime. La institución sostuvo que la inflación continúa elevada y que el ajuste busca acelerar su retorno hacia el objetivo de 2%.
Las tasas más altas fortalecen el atractivo de instrumentos tradicionales que ofrecen rendimiento y suelen reducir el apetito por activos considerados más volátiles. Para bitcoin, la combinación de menor liquidez y falta de claridad regulatoria crea un entorno especialmente exigente.
Desde América Latina, donde las criptomonedas también funcionan como herramienta de inversión y alternativa frente a monedas locales inestables, las decisiones tomadas en Washington mantienen un impacto directo. El próximo movimiento de bitcoin dependerá tanto de su capacidad para sostener la zona de US$76,000 como de las nuevas señales que surjan desde el Congreso y la Reserva Federal.
El Clarity Act no ha desaparecido definitivamente, pero su futuro inmediato quedó comprometido. Bitcoin vuelve así a enfrentarse a dos fuerzas que siguen marcando su cotización: la política monetaria y la regulación.
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