Brasil ha dejado de ser únicamente uno de los países con mayor actividad dentro de ChatGPT para convertirse en una pieza estratégica del crecimiento comercial de OpenAI. La compañía confirmó que el mercado brasileño ya se encuentra entre los cinco de mayor generación de ingresos a escala global, impulsado por una elevada adopción de suscripciones y por el avance de sus soluciones corporativas.

Oliver Jay, vicepresidente internacional de Estrategia y Operaciones de OpenAI, destacó la fortaleza del país y el ritmo con el que los usuarios están incorporando las herramientas de la compañía. Aunque no se revelaron los ingresos correspondientes a Brasil ni su posición exacta dentro del grupo de los cinco principales mercados, los datos muestran que la operación ha entrado en una nueva etapa de expansión.
La división empresarial de OpenAI en Brasil se multiplicó por cinco durante el último año. Este crecimiento responde, en buena medida, al interés de las compañías por integrar inteligencia artificial en procesos internos, atención al cliente, análisis de información, desarrollo de software y automatización de tareas.
El fenómeno forma parte de una evolución más amplia: las organizaciones están dejando atrás las pruebas aisladas para incorporar la inteligencia artificial a flujos de trabajo permanentes. Los agentes capaces de ejecutar tareas de varios pasos, consultar información y utilizar herramientas empresariales están ganando protagonismo frente al uso tradicional de asistentes limitados a responder preguntas.
Las señales de este avance ya eran visibles. Un informe corporativo publicado por OpenAI situó a Brasil entre los mercados con mayor crecimiento de clientes empresariales, junto con Australia, Francia y los Países Bajos. En ese momento, cada uno registraba una expansión superior al 140% interanual.
La penetración de ChatGPT entre los consumidores también ha favorecido el salto hacia las empresas. La familiaridad previa de los profesionales con la plataforma facilita su incorporación en los entornos laborales, reduce la resistencia inicial y permite que las organizaciones avancen con mayor rapidez desde las pruebas piloto hasta las implementaciones de mayor escala.
Brasil se mantiene, además, entre los tres mayores mercados de ChatGPT por número de usuarios, detrás de Estados Unidos e India. La base brasileña prácticamente se duplicó frente a 2025 y el volumen de interacciones pasó de aproximadamente 140 millones de mensajes diarios en noviembre del año pasado a cerca de 215 millones en la actualidad.
La relevancia del país también se extiende a su comunidad tecnológica. Brasil ocupa la segunda posición mundial entre los mercados con más desarrolladores que utilizan la API de OpenAI y lidera el uso de Codex en América Latina. Esta combinación de consumidores, profesionales, desarrolladores y grandes organizaciones le proporciona a la compañía un ecosistema especialmente favorable para ampliar sus operaciones.
En el segmento corporativo, OpenAI busca acompañar de manera más directa a las empresas durante la implementación de sus herramientas. La estrategia contempla reforzar los equipos especializados en convertir los modelos de inteligencia artificial en soluciones vinculadas con necesidades concretas, desde la automatización de procesos hasta la creación de nuevas experiencias digitales.
El crecimiento brasileño coincide con la expansión internacional del negocio empresarial de OpenAI. En noviembre de 2025, la compañía informó que más de un millón de organizaciones utilizaban directamente sus productos mediante ChatGPT para el trabajo o su plataforma para desarrolladores. En aquel momento, también contabilizaba más de siete millones de licencias corporativas.
Para América Latina, el avance de Brasil representa algo más que una expansión tecnológica. Es una señal de que la adopción regional comienza a trasladarse del entusiasmo individual hacia aplicaciones empresariales capaces de generar resultados medibles.
Mercados como Panamá pueden encontrar en esta evolución una referencia para sectores como banca, comercio, logística, turismo y servicios profesionales. La oportunidad no estará únicamente en acceder a modelos más avanzados, sino en integrarlos con datos, procesos y controles adecuados.
La siguiente etapa dependerá de la capacidad de las compañías para transformar el uso cotidiano de la inteligencia artificial en una estrategia organizada. OpenAI sostiene que las empresas más avanzadas ya están pasando de solicitar asistencia a delegar trabajos complejos a sistemas con agentes, siempre bajo esquemas de supervisión, seguridad y gobernanza. Brasil, por su escala y velocidad de adopción, se perfila así como uno de los escenarios decisivos para observar cómo la inteligencia artificial evoluciona desde una herramienta de consulta hasta convertirse en una infraestructura integrada al funcionamiento de las empresas.
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