La inteligencia artificial puede abrir nuevas posibilidades para la ciencia, la salud y la economía, pero aprovecharlas exige atender también sus consecuencias. Esa es la posición que sostiene Ruth Porat, presidenta y directora de inversiones de Alphabet y Google: el desarrollo tecnológico necesita acompañarse de medidas que permitan gestionar sus riesgos.
Porat participó el 12 de octubre de 2026 en una cumbre de liderazgo femenino en Santa Bárbara, California. Su perspectiva resulta especialmente relevante por el papel que desempeña dentro de Alphabet, donde supervisa inversiones corporativas, vehículos de inversión y áreas de infraestructura.
Alphabet prevé inversiones cercanas a US$200.000 millones en 2026 y un gasto mayor en 2027. La magnitud de esa apuesta plantea una pregunta económica central: cómo convertir la expansión tecnológica en beneficios sostenibles para empresas, usuarios y comunidades.
Energía y empleo, parte de la misma ecuación
La visión de Porat incluye las condiciones materiales que hacen posible la IA. En sus intervenciones oficiales ha destacado la importancia de ampliar la capacidad energética, utilizar mejor las redes existentes y preparar a los trabajadores para los cambios que acompañan esta transformación.
Los centros de datos requieren infraestructura eléctrica y personal especializado. Desde esa perspectiva, la inversión tecnológica también implica desarrollar capacidades fuera de las empresas de software.
En julio de 2025, Google anunció una inversión superior a US$25.000 millones en centros de datos e infraestructura de IA en estados de la región estadounidense PJM durante los dos años siguientes. El anuncio incluyó un acuerdo de US$3.000 millones para modernizar instalaciones hidroeléctricas en Pensilvania y programas de formación para trabajadores y estudiantes.
Son compromisos de inversión y capacitación cuyo impacto debe evaluarse a medida que se ejecutan. Su relevancia está en mostrar que la carrera por la IA también se juega en la disponibilidad de energía, la infraestructura y las habilidades laborales.
Una oportunidad que necesita controles
Porat ha identificado el uso seguro y responsable, las implicaciones energéticas y la transición laboral como ámbitos que requieren participación pública y privada. En su intervención en Jackson Hole, publicada en agosto de 2025, también destacó aplicaciones financieras relacionadas con la detección de riesgos y la reducción de tareas administrativas.
La postura corporativa de Google incorpora mecanismos específicos. Su informe de IA responsable de 2026 describe pruebas, medidas de mitigación y supervisión a lo largo del desarrollo de los sistemas, incluyendo el seguimiento posterior al lanzamiento.
Estas herramientas forman parte del enfoque declarado por la compañía. Su existencia no elimina los riesgos ni garantiza que todos los problemas puedan anticiparse; permite examinar qué procedimientos se utilizan para detectarlos y responder a ellos.
La salud como expresión concreta del potencial
La confianza de Porat en la tecnología tiene también una dimensión personal. La ejecutiva ha relatado que enfrentó el cáncer en dos ocasiones y ha explicado por qué le interesan especialmente las aplicaciones de IA en investigación, diagnóstico y atención médica.
En sus declaraciones ante la Sociedad Americana de Oncología Clínica en 2025, señaló oportunidades para acelerar la investigación de medicamentos y ayudar a identificar señales de enfermedad. También reconoció que la IA no constituye una solución universal.
Su planteamiento sitúa estas herramientas como apoyo al trabajo de los profesionales. La posibilidad de analizar más información o detectar patrones debe traducirse en resultados clínicos evaluados, sin confundir avances de investigación con tratamientos disponibles o curas garantizadas.
Para DEBUT, la lectura empresarial de esta posición es clara: invertir en tecnología exige invertir también en las condiciones que permiten utilizarla. En Panamá y América Latina, esa reflexión invita a considerar la formación del personal, la calidad de los datos y la protección de la información junto con cualquier proyecto de adopción.
El optimismo de Porat se sostiene en las aplicaciones que la IA puede hacer posibles. La prueba decisiva será convertir ese potencial en mejoras verificables, con capacidad para reconocer y atender los costos de la transformación.
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