Simplemente hay mujeres que cuando las ves, hay algo en ellas que hace que todo funcione, no importa que lleven puesto.
Durante mucho tiempo pensé que la respuesta estaba en las marcas, en el presupuesto o en la capacidad de anticiparse a las tendencias. Pero con los años entendí que el secreto nunca estuvo en la ropa.
Estuvo en la mujer que la llevaba, porque el estilo no se copia. Se construye. Las mujeres con más estilo no suelen ser las que tienen el clóset más grande ni las que estrenan cada semana. Son las que han aprendido a conocerse: saben qué colores las representan, qué siluetas las hacen sentir seguras y cuáles son esas prendas que vuelven a elegir una y otra vez porque reflejan quiénes son.


La moda cambia constantemente, y eso es parte de su magia. Nos invita a experimentar, a jugar y a descubrir nuevas formas de expresarnos. Pero el estilo permanece. Evoluciona contigo, madura y se adapta a las diferentes etapas de tu vida sin perder su esencia.
Por eso hay mujeres que pueden usar la misma camisa blanca durante años y seguir viéndose actuales. No porque la camisa tenga algo extraordinario, sino porque ellas sí lo tienen. Su estilo no depende de una temporada. Depende de una decisión. Pocas mujeres demuestran mejor esta idea que la princesa Diana.
Si hoy seguimos guardando fotografías de sus looks, no es porque llevara la última tendencia de los años ochenta o noventa. Es porque, incluso décadas después, su forma de vestir sigue sintiéndose auténtica. La ropa cambió. Pero lo que realmente hizo que esos looks fueran inolvidables fue la mujer que había detrás de ellos.

La decisión de dejar de vestirse para parecerse a alguien más y empezar a vestirse como ellas mismas. Tal vez esa sea la diferencia entre comprar ropa y construir un estilo, porque comprar responde a un impulso y el estilo responde a un criterio.
Quiero que pienses en tu guardarropa de hoy, también guarda una historia, cuenta momentos que viviste, habla de tus prioridades, de tu personalidad y de la mujer que eres hoy y de la que estás construyendo, habla de tus sueños y metas de quien quieres llegar a ser.
Quizá por eso seguimos buscando inspiración en mujeres como Diana. No porque queramos vestir exactamente como ella, sino porque nos recuerda que el estilo más poderoso nunca nace de una tendencia. Nace cuando una mujer deja de vestirse para cumplir expectativas y empieza a vestirse como una extensión de sí misma.

La próxima vez que sientas que no tienes nada que ponerte, quizá la pregunta no sea qué prenda te falta. Quizá la pregunta sea otra. ¿Y si el estilo no fuera encontrar la ropa correcta, sino encontrarte a ti? Porque cuando esa respuesta aparece, vestirse deja de ser una búsqueda constante.
Y se convierte, por fin, en una forma de reconocerte frente al espejo.
Ahí entendí algo que cambió por completo mi forma de ver la moda.
El secreto nunca estuvo en la ropa.
Siempre estuvo en la mujer que decidió hacer del estilo una extensión de su identidad, y no una colección de tendencias. - By Mila-
-María Camila Gómez-
@bymila_atelier
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